Pérdida auditiva y equipamiento auditivo

Pérdida auditiva y equipamiento auditivo

Los audífonos que, actualmente han avanzado en cuanto a la variedad y tamaño y, que implican una actividad compleja del profesional vinculado a este tema, se presentan como la posibilidad de lograr “estar comunicados” con el medio ambiente sonoro en el que les toca vivir a personas con trastornos auditivos.

Licenciada en Fonoaudiología María Esther Bellini

Según la Licenciada en Fonoaudiología María Esther Bellini, hablar sobre esta temática no es una tarea simple. El equipamiento auditivo protésico, vinculado a lo que es la selección, colocación, calibración y seguimiento de audífonos, es en sí misma, una actividad compleja que involucra un gran número de datos y elementos a tener en cuenta, a fin de que resulte exitosa.
La ciencia y la tecnología han avanzado desde la época en que los audífonos eran cajas con cables. Actualmente los mismos sorprenden ante el tamaño y la variedad que presentan, desde los retroauriculares medianos y minis, hasta los de inserción profunda que se colocan en el fondo del conducto auditivo externo. Es mucho lo que se ha pensado, trabajado, investigado e invertido, tanto en recursos humanos como económicos, con el objetivo de optimizar las posibilidades de oír mejor; y es mucho lo que se ha logrado en este sentido. Es así que hoy, la variedad de modelos de audífonos permiten resolver, o al menos mejorar, las posibilidades de los pacientes de acceder al mundo sonoro y, por lo tanto, de estar “comunicados”.
Este concepto de “estar comunicados” tiene un valor esencial. Las personas que no oyen bien tienden a aislarse, a no querer participar en reuniones, a permanecer calladas, a hacerse repetir las consignas, las preguntas, los comentarios, a mirar constantemente los rostros de las otras personas tratando de comprender lo que dicen, entre otras cuestiones. Esto genera muchas veces, cierta incomodidad en el entorno y, en algunas ocasiones, poca tolerancia para con las personas afectadas por este trastorno.
Por este motivo, cuando se colocan audífonos, que también se denominan otoamplífonos, se pretende maximizar la preservación de la discriminación del habla, y reducir todo lo posible el ruido, elemento que conspira siempre contra la comunicación humana.

Audífonos digitales
La Licenciada Bellini explicó que los audífonos, actualmente digitales, lo que implica una versatilidad mayor y una posibilidad de ajustes múltiplescalibrables desde computadoras, son dispositivos que tienen como objetivo primario amplificar las voces, para que conversar sea posible, sin demasiado esfuerzo. Además tienen múltiples funciones que permiten mejorar las condiciones de percepción auditiva en diferentes situaciones como la televisión, la música, el teléfono, confort, distancia y ambiente de ruido, entre otros. Esto se logra a través de los distintos programas o memorias que disponen estos aparatos. Asimismo, las diferentes intensidades, fuerte, media, suave, consiguen ajustarse de manera independiente; por ejemplo, se puede aumentar la ganancia para los sonidos de la voz, sin que, en simultaneo, aumente la intensidad de ruidos de motos o sirenas.

Factores para una buena selección
Cada paciente es único y, como tal, debe ser considerado y tratado. Hay muchos factores que deben ponerse a consideración para lograr un equipamiento auditivo exitoso, para que el paciente use sus audífonos el mayor tiempo posible, con un buen nivel de confort y con una buena posibilidad de interactuar en conversaciones diversas.Así, la Fonoaudióloga dijo que desde el principio, se debe trabajar con las expectativas que cada persona trae y ajustarlas a la realidad de lo posible.
Los factores que se deben tener en cuenta al momento de seleccionar otoamplífonos son la edad del paciente, las causas de la pérdida de audición, el tiempo que lleva sin oír bien; también la localización de la lesión, es decir, en que parte de la vía y/o que centros de audición están dañados, etcétera; el grado de pérdida auditiva, ya sea leve, moderada, moderadamente severa, severa, profunda o extrema; y la etapa de la pérdida en que se busca la solución del problema auditivo, en donde es muy importante que el equipamiento sea realizado lo más tempranamente posible, ya que la precocidad en la colocación de los equipos incrementa notablemente las posibilidades de escuchar mejor.
Además hay que tener en cuenta la actitud del paciente frente al problema, quien puede ser, por ejemplo, colaborador, reticente al uso, exigente, demandante, quejoso; y asimismo la actitud del profesional interviniente. En esta parte del proceso, hay que poner un énfasis particular. El o la audiólogo/a que coloca las prótesis auditivas tiene que hacerse responsable de las pruebas de selección de otoamplifonos, la colocación de los mismos, las adaptaciones o calibraciones posteriores, el asesoramiento permanente para resolver dudas, las indicaciones sobre higiene y mantenimiento, el control de los moldes auditivos, las precauciones y cuidados para la conservación de los elementos en buen estado, entre otros.
El compromiso desde lo profesional y desde lo humano debe ser constante. Es en este sentido que la Licenciada en Fonoaudiología afirmó que los audioprotesistas tienen mucho que aprender de los propios pacientes. Los usuarios de audífonos se convierten así, en expertos en referir experiencias que se pueden volcar, a partir de la tarea de cada fonoaudiólogo, en aquellos profesionales, ya sean bioingenieros, médicos, técnicos, entre otros, que en todas las grandes universidades y empresas del mundo se dedican a mejorar día a día, con sus mayores esfuerzos de investigación, las características de los aparatos auditivos. Es así como se construye un círculo virtuoso que permite el crecimiento de todos, y lograr que las condiciones de vida de hipoacúsicos y sordos sean cada día mejores, y que puedan estar integrados adecuadamente al medioambiente sonoro cotidiano en el que les toca vivir.

Fuente: LA REVISTA de la Clínica Regional del Sud S.A. Año 5, número 45. Junio 2013