¿Qué es y para qué sirve el período de adaptación?

¿Qué es y para qué sirve el período de adaptación?

El ingreso al jardín, sea maternal o de infantes, requiere de un período de adaptación orientado a lograr la integración de los más pequeños a estos nuevos espacios.

No es fácil confiar a otros adultos el cuidado de nuestros niños. Muchas veces deberemos lidiar con nuestra culpa por tener que regresar al trabajo y no tener con quién dejarlo. Sumado a esto, tampoco conocemos tanto a la docente a cargo como para confiar que interpretará las necesidades de nuestro niño y será capaz de cuidarlo tan bien como nosotros.

Para los niños la adaptación es una situación llena de emociones, miedos, ansiedad, deseos, que se dan todos juntos. Conocer otros niños, un lugar nuevo, una maestra que se ocupará de satisfacer todas las demandas del grupo, y lo peor de todo separarse de su mamá y papá.

El período de adaptación es un proceso gradual, con avances y retrocesos. Lleva tiempo. Puede durar varios días, semanas o meses y esto va a depender de cada niño y de su familia. La adaptación se realiza con un adulto allegado al niño que permanece en el jardín y va siguiendo las indicaciones de la docente. El tiempo de permanencia en el jardín irá aumentando progresivamente.

El adulto acompañante también se irá alejando gradualmente del niño, pasará de la sala a la puerta del jardín. El despegue deberá ser progresivo hasta que pueda cumplir el horario completo sin el acompañante.

Durante la adaptación pueden aparecer llantos, berrinches, enojos, dificultades en el sueño, fiebre, etc. Los niños se irán acomodando a este cambio que implica empezar el jardín. Es fundamental que los padres estén convencidos de que están haciendo lo correcto. Si los padres dudan y se angustian y el niño lo percibe será muy difícil que la adaptación se realice en forma exitosa.

Algunas recomendaciones…
Es importante que todos estén convencidos de que el niño concurra al jardín; si el adulto duda y se angustia, el niño lo percibe y le será muy difícil quedarse en el jardín y disfrutarlo. Como padres debemos ocuparnos de elegir una institución que merezca nuestra confianza. Si creemos que nuestro hijo estará cuidado, estimulado y que estará en un espacio seguro, nosotros tendremos más confianza y estaremos más seguros para acompañarlo en el proceso.

– No extorsiones al niño, no prometas cosas a cambio de que se quede en el jardín.
– Nunca te vayas a escondidas, despídete de él y asegúrale que lo vas a ir a retirar.
– Trata de no llegar tarde, ya que eso genera mucha angustia.

Fuente: bebesencamino.com