Día Mundial de la Osteoporosis

Día Mundial de la Osteoporosis

Desde 1996 se celebra el Día Mundial de la Osteoporosis, que apunta a concientizar sobre la prevención, diagnóstico y prevención de la enfermedad.
En este 20 de octubre la OMS recuerda en su última publicación la cada vez más fuerte evidencia de la incidencia que tiene el hábito de fumar en la disminución de la densidad mineral de los huesos.

La osteoporosis, aunque afecta mayormente a mujeres, no es exclusiva. La OMS, afirma que aproximadamente el 30% de las mujeres postmenopáusicas presentan osteoporosis en mayor o menor grado, lo que se revela a través de la densitometría ósea, que establece el grado de densidad mineral de los huesos.

Una disminución del estrógeno en las mujeres en el momento de la menopausia y una disminución de la testosterona en los hombres son otra causa importante de pérdida ósea.
Otros factores de riesgo abarcan:
– Ausencia de períodos menstruales (amenorrea) por mucho tiempo
– Antecedentes familiares de osteoporosis
– Tomar una gran cantidad de alcohol
– Bajo peso corporal
– Tabaquismo

No hay síntomas en las etapas iniciales de la osteoporosis. Muchas veces, las personas tendrán una fractura antes de saber que padecen la enfermedad.
El dolor en casi cualquier lugar de la columna vertebral puede ser causado por fracturas de los huesos de las vértebras. Esto se denomina aplastamiento vertebral. A menudo ocurren sin una lesión. El dolor se produce de repente o lentamente con el paso del tiempo.
Puede haber una pérdida de estatura (hasta 6 pulgadas) con el tiempo. Se puede desarrollar una postura encorvada o cifosis (también llamada joroba de viuda)

 

Existen algunas recomendaciones que pueden evitar o retrasar la aparición de la osteoporosis y disminuir el riesgo de que se produzcan fracturas.
– Nutrición adecuada: es necesario consumir alimentos que contengan calcio y vitamina D, como la leche y derivados lácteos. Evitar el consumo excesivo de tabaco o alcohol.
– Ejercicio físico: es importante mantener una vida activa, evitando en la medida de lo posible la inmovilización. Una actividad física razonable, adaptada a la edad y características de la persona, incrementa la coordinación y potencia los músculos y el equilibrio. Conviene caminar diariamente (al menos 20 minutos al día), realizar ejercicios suaves como montar en bicicleta, nadar o subir escaleras.
– Prevenir caídas: algunos trucos que pueden disminuir el riesgo de caídas son: utilizar un calzado adecuado y que sea cómodo, solucionar los problemas de vista (especialmente en personas ancianas), iluminar bien las diferentes estancias de la casa, evitar obstáculos (determinados muebles, alfombras, etc), utilizar medidas de apoyo para entrar en la bañera…
– Realizar una densitometría de forma periódica: con frecuencia no inferior a dos años, sobre todo en mujeres con factores de riesgo (tras la menopausia, mayores de 50 años, con antecedentes familiares, o aquellos pacientes que toman corticoides de forma crónica).

Fuentes: Web Consultas | Fuente: OMS | MedLine Plus