Hablemos de la gripe

Hablemos de la gripe

La gripe (influenza) es una enfermedad respiratoria contagiosa, causada por los virus de la influenza, que pueden ser de tipo A, B o C. Los dos primeros son los responsables de las epidemias que se producen casi todos los inviernos, y con frecuencia están asociados con un aumento en los índices de hospitalización y de muerte. El de tipo C, en cambio, generalmente produce enfermedades respiratorias leves, o incluso puede pasar desapercibido.

Los síntomas de la gripe son fiebre alta (38º o más), dolor de cabeza, decaimiento, tos, dolor de garganta, congestión nasal, dolor muscular y malestar generalizado. También pueden aparecer síntomas digestivos como náuseas, vómitos y diarrea, pero éstos son más comunes en los niños que en los adultos. La enfermedad tiene un período de incubación corta (2 a 5 días) y es altamente contagiosa desde un día antes de aparecer y hasta siete días después.

Prevención

Una de las medidas más eficaces para prevenir esta enfermedad es la aplicación anual de la vacuna antigripal, antes del comienzo del invierno. Las Normas Nacionales de Vacunación establecen que debe aplicarse en otoño, antes de la aparición de los primeros fríos, idealmente antes de la segunda quincena de abril.

La vacuna se encuentra especialmente indicada para grupos de riesgo tales como adultos mayores de 65 años, personas con enfermedades crónicas (diabéticos, cardíacos y pulmonares) y con alteraciones de la inmunidad, niños o adolescentes que mantienen una terapia prolongada con ácido acetilsalicílico (aspirina) y trabajadores de la salud pública (médicos, enfermeros y aquellos que tienen contacto con pacientes de alto riesgo).

De todas maneras, puede aplicarse desde los seis meses de vida, sin límite máximo de edad. Además, para prevenir la transmisión de la enfermedad de persona a persona, podemos adoptar las siguientes medidas:

  • Lavarse frecuentemente las manos (antes y después de comer, al volver de la calle, luego de estrechar las manos a alguien que tiene tos y resfrío, luego de ir al baño, etc.).
  • Evitar acercarse a personas que padezcan gripe.
  • Al toser o estornudar, cubrirse la boca o la nariz con un pañuelo de papel o, en su defecto, con el pliegue del codo. No se recomienda cubrirse con las manos, ya que ello favorece la transmisión del virus.

Tratamiento

Si la persona afectada no padece de una enfermedad crónica, resulta conveniente adoptar las siguientes conductas:

  • Descansar mucho.
  • Beber mucho líquido.
  • Evitar el consumo de alcohol y tabaco
  • Permanecer en el hogar y no entrar en contacto con otras personas, para evitar contagiarlas.
  • Pueden consumirse medicamentos de venta libre destinados a aliviar los síntomas de la gripe, pero no debe administrarse aspirina a los niños o jóvenes. La mayoría de las personas en buen estado de salud se recuperan de la gripe sin complicaciones.

Preste atención a las señales de emergencia

En algunas personas afectadas por la gripe, pueden presentarse algunas señales clave de emergencia que indican que el paciente requiere atención médica urgente:

  • En los niños, síntomas como fiebre sostenida, respiración rápida o trabajosa, color de la piel azulado, cambios en el estado de conciencia (tales como dificultad para despertarse) e irritabilidad. También cuando los síntomas de la gripe mejoran, pero luego regresan con fiebre y empeoramiento de la tos.
  • En los adultos, síntomas como fiebre alta o sostenida, dificultad en la respiración o falta de aire, dolor o presión en el pecho, desmayo, confusión o vómitos severos y/o persistentes.

 

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