Hablemos de tabaquismo

Hablemos de tabaquismo

Las investigaciones realizadas llevan a pensar que las personas que empiezan a fumar durante la adolescencia (como ocurre en más del 70% de los casos) y siguen haciéndolo durante 20 años o más vivirán entre 20 y 25 años menos que quienes nunca hayan probado el tabaco.

El tabaquismo continúa siendo una de las causas de muerte prevenible más frecuente en la población, con un impacto muy negativo en la salud de las personas, independientemente de su edad o de cualquier otro aspecto diferenciador.

Se calcula que sólo en Argentina mueren cada año 40.000 personas por esta causa.

¿Por qué el tabaco causa enfermedades?

Aunque los efectos del tabaco se producen de forma progresiva y están directamente relacionados con el tiempo de duración de la adicción, las consecuencias son demoledoras desde el primer cigarrillo: la nicotina alcanza el cerebro poco tiempo después de ser consumida, el monóxido de carbono impide que los glóbulos rojos puedan realizar su función de transporte de oxígeno a todos los órganos del cuerpo. ¿Por qué ocurre esto? Porque la sangre es la encargada (entre otras cosas) de transportar por todo el cuerpo el oxígeno que recoge en los pulmones. Al fumar, los pulmones se llenan de humo con cientos de sustancias tóxicas que son transportadas y expandidas por el sistema circulatorio. Por ello, todos los órganos del cuerpo se ven deteriorados en un fumador, pues reciben mucho menos oxígeno que en una persona no fumadora.

Diversas investigaciones han identificado más de 4000 elementos químicos en el humo del tabaco. Está demostrado que, al menos 60 de ellos, tales como el níquel, son cancerígenos y producen efectos devastadores en la salud.

CONSECUENCIAS DE FUMAR TABACO.

Aquí te enumeramos aquellas consecuencias asociadas al consumo de tabaco:

– Cáncer: Si se fuma, el riesgo de padecer cáncer de pulmón es 22 veces mayor. Debido a la epidemia del tabaco, el cáncer de pulmón es la causa más común de muerte por cáncer en el mundo. Cada año, 1,2 millones de personas lo desarrollan. Cuanto más tabaco se consume más se multiplica el riesgo de padecer otros tipos de cáncer como el de nariz, boca, glándulas salivales, garganta, esófago, laringe, pulmón, estómago, riñón, vejiga, pene, páncreas, colon, recto o ano.

– Enfermedades del Sistema Respiratorio:

  • Enfermedades pulmonares: La obstrucción crónica del pulmón, producida por la bronquitis y el enfisema, produce una discapacidad respiratoria progresiva. Esta obstrucción está provocada por el estrechamiento de los conductos de aire en los pulmones y por la destrucción de los alvéolos. El inicio de esta enfermedad es gradual y surge la incapacidad respiratoria cuando ha sido destruida casi la mitad de los pulmones. Una vez que la enfermedad se ha establecido es raramente reversible. De ahí, por ejemplo, que la neumonía, una infección de los pulmones, sea más común entre los fumadores.
  • Bronquitis crónica: La bronquitis crónica es una inflamación persistente de los bronquios que se caracteriza por tos productiva durante un largo período de tiempo.
  • Enfisema: El enfisema, una enfermedad pulmonar crónica que afecta a los sacos de aire de los pulmones (alvéolos), se caracteriza por dificultad respiratoria, tos, fatiga, trastornos del sueño y del corazón, pérdida de peso y depresión.

– Enfermedades Cardiovasculares: el tabaco es uno de los principales factores de riesgo asociados a las enfermedades cardiovasculares. El consumo de tabaco, la hipertensión y la hipercolesterolemia son los tres factores que producen un mayor riesgo de cardiopatía coronaria. Sin embargo, el primero, cuando están presentes los otros dos, ejerce un efecto sinérgico sobre la muerte cardiovascular al potenciar los efectos de los otros agentes, y hace que la mortalidad global sea superior a la derivada de la combinación de los efectos independientes de los tres factores.

Además, en las mujeres el tabaquismo tiene graves consecuencias en el sistema reproductor.

¿Cómo se puede prevenir?

Las medidas más efectivas para evitar el inicio del consumo de tabaco incluyen el aumento del precio de los cigarrillos, la prohibición de venta a personas menores de edad, la prohibición completa de la publicidad y patrocinio de los productos del tabaco, y la implementación de los ambientes cerrados 100% libres de humo que ayudan a desnaturalizar el consumo.

¿Cómo se puede tratar?

Un escaso número de fumadores logra dejar de fumar por sus propios medios, cuando ha tomado la decisión. Si esto no es posible, la consulta con un profesional de la salud mejora ampliamente la probabilidad de dejar de fumar. Éste puede ofrecer terapia cognitivo-conductual con o sin medicación.

Si bien algunas medicaciones se venden sin receta, NO se recomienda el tratamiento aislado sin el apoyo profesional ya que el mismo normalmente no funciona tan bien como cuando existe un apoyo profesional asociado.

El Ministerio de Salud cuenta con una línea gratuita para dejar de fumar: 0800 222 1002 en la cual personal capacitado ayuda a los fumadores en el proceso para dejar de fumar.