Alimentación saludable en la escuela

Alimentación saludable en la escuela

La célebre frase “somos lo que comemos” es cierta en gran medida. Lo que comen influye en su crecimiento y desarrollo, afecta a su salud tanto en la infancia como en la adolescencia y puede contribuir a la prevención de enfermedades. Algunas de estas enfermedades, que hasta ahora eran raras en la infancia, están ya apareciendo como consecuencia del poco saludable estilo de vida actual, derivado de una alimentación incorrecta y del excesivo sedentarismo. Citemos como ejemplo la obesidad, el colesterol elevado y la diabetes, entre otras.

Los niños y adolescentes pasan mucho tiempo en la escuela, especialmente los que asisten a establecimientos de jornada completa. Desde el punto de vista nutricional, no sólo tienen oportunidad de ingerir alimentos para satisfacer una necesidad biológica, tanto en el desayuno, las colaciones, el almuerzo y la merienda, sino también una dimensión social donde comparten, adquieren e imitan hábitos de alimentación de sus pares.

Una de las grandes epidemias actuales es la obesidad y la Argentina forma parte de este escenario. El porcentaje de personas con sobrepeso u obesidad sigue creciendo y los chicos no escapan a esta tendencia. Además del componente genético, existen otras causas que se vinculan con el ambiente y el estilo de vida que adquieren relevancia, como responsables del aumento de la incidencia y prevalencia de esta enfermedad.

Los especialistas afirman que las características organolépticas (sabor, color, olor, textura, palatabilidad) de los alimentos, el precio, los hábitos, la cultura y las relaciones sociales son determinantes a la hora de la elección. Ante esto el valor saludable de un alimento queda en segundo plano.

No siempre es fácil que los niños se alimenten con comidas que les resulten agradables y saludables en el ámbito escolar, sobre todo cuando existen kioscos dentro de las escuelas.

Existe una sólida evidencia científica que comprueba que la fórmula que predomina en los productos que se ofrecen en las escuelas y cuyas publicidades van dirigidas a los niños, genera adicciones desde temprana edad. Una vez que los alumnos se acostumbran al consumo de bebidas y alimentos altamente endulzados, difícilmente consumen agua o alimentos saludables, aunque estén disponibles. Se ha observado que el consumo de los productos “chatarra” tiende a desplazar el consumo de alimentos naturales. Esto es porque ningún producto natural podrá contener las cantidades tan elevadas de azúcar, grasa y/o sal que contienen los productos industrializados.

La escuela debe contribuir a la recuperación de una alimentación saludable a través de la educación, promoviendo la participación  y auto responsabilidad personal, familiar y de la comunidad. Debe fomentar hábitos alimentarios saludables, y conocimientos de nutrición, prevención de enfermedades e higiene.

Parece claro que es más fácil promover la adquisición de hábitos alimentarios y estilos de vida más saludables durante la etapa infantil, que modificar hábitos incorrectos estructurados durante la vida adulta. Por lo tanto, la alimentación a lo largo de toda la infancia, la edad escolar y la adolescencia desempeña un papel muy importante en la prevención de las enfermedades y en la promoción de la salud.

• Los niños en edad escolar y los adolescentes necesitan alimentarse en forma sana y equilibrada.

• Existe desde hace tiempo una preocupación por la calidad, cantidad y frecuencia de los alimentos que los niños y jóvenes consumen en la escuela.

• La industria, los medios de comunicación y la sociedad privilegian el consumo y el placer por sobre la salud.

• Es necesario promover desde la escuela un menor consumo de golosinas, snacks y gaseosas.

• El excesivo consumo de alimentos con alta densidad de energía, azúcares y grasas y bajos en nutrientes esenciales, contribuye entre otros factores a aumentar el riesgo de sobrepeso, obesidad, caries y otras enfermedades en niños y adolescentes.

• Los padres deben poner atención cuando el niño come en exceso o, al contrario, evita la comida.

 

Problemas más frecuentes de la alimentación en niños y adolescentes

• Desayunos incompletos.
• Monotonía alimentaria.
• “Picoteo” de alimentos.
• Exceso en el consumo de golosinas y de bebidas con azúcar (en especial, gaseosas).
• Dificultad para aceptar consumir alimentos que no son de su agrado.
• Excesiva preocupación por el aumento de peso y la puesta en práctica de dietas no controladas.

Importancia del desayuno

Para los chicos en edad escolar, un buen desayuno es fundamental. Los chicos que no desayunan, o lo hacen en forma incompleta, pierden la mejor oportunidad de incorporar energía en el momento en que más la necesitan. El desayuno aumenta el rendimiento escolar y permite llegar al almuerzo sin un hambre voraz. Un desayuno completo puede constar de té con leche, tostadas con queso y una fruta, o yogur con cereales y jugo de naranja.

Características de un buen desayuno:

• Debe ser completo, y realizarse todos los días sin excepción.
• Debe incluir entre el 20% y el 25% de las necesidades energéticas diarias.
• Debe ser variado, e incluir los distintos grupos de alimentos.

Algunas posibles medidas para implementar desde el hogar y para mejorar el desayuno son:

• Despertar a los niños un poco antes del horario habitual, para destinar esos minutos extras al desayuno y que este se lleve adelante en forma tranquila, no apurada.
• Dejar preparados, la noche previa, los elementos e ingredientes necesarios para el desayuno.
• Compartir el desayuno en familia, sentados a la mesa.
• En caso de que el desayuno familiar no complete las porciones o los grupos de alimentos necesarios, armar viandas, para que los niños terminen de desayunar en la escuela.

Otro momento fundamental dentro de la alimentación escolar, además del desayuno, es el recreo. Para esta pausa en el estudio es importante seleccionar los alimentos más saludables dentro de los ofrecidos en los kioscos escolares y preparar algunas ‘colaciones’ sencillas para que los chicos puedan llevar al colegio,  ocasión ideal para incluir alimentos de bajas calorías y muy nutritivos, como las frutas y productos lácteos.

Las tres reglas para una buena vianda escolar

• Calidad. Siempre tener en cuenta la calidad nutricional de los alimentos que están incluidos en la vianda.
• Facilidad. Que los alimentos sean sencillos de preparar y de comer, no demasiado elaborados ni complejos.
• Sabor. Cuidar que la vianda quede rica y apetecible.

Algunos consejos útiles

• Preparar la comida la noche anterior y refrigerarla.
• Lavar las frutas y verduras y dejarlas listas para consumir.
• Envolver los alimentos con materiales impermeables (papel film, papel de aluminio, bolsas plásticas).
• Conservar los alimentos en luncheras térmicas para mantener mejor su temperatura. En el caso de los alimentos fríos, es importante usar hielo o gel líquido para mantener su cadena de frío.
• Poner la comida en recipientes aptos para microondas, en el caso de que esta necesite ser calentada.
• Acomodar la comida y cerrar bien los recipientes para evitar que se vuelquen los alimentos al manipularlos y transportarlos.
• Reforzar las viandas los días en que los niños tienen gimnasia, agregando una bebida más y algunas colaciones saludables extras, como bananas, manzanas, cereales, etcétera.
• Armar una planificación semanal con las opciones posibles para preparar la vianda. Así se optimizarán los tiempos, se programarán las compras y se logrará una alimentación balanceada.
Fuentes:
– Diario La Nación
– Revista Portal Educativo – Dirección General de Cultura y Educación de la Prov. De Bs. As.
– Ministerio de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.