Hablemos de escoliosis

Hablemos de escoliosis

La escoliosis es una desviación de la columna vertebral que origina una curva. La gravedad, el pronóstico y los síntomas dependerán de la magnitud de la curva, la edad de aparición, y la localización y características de la lesión.

 

La escoliosis se define habitualmente, de forma simplificada, como una desviación lateral de más de 10º de la columna vertebral. Un 5% de la población presenta curvas de 5° de desviación lateral, lo que se considera normal.

En realidad, la escoliosis verdadera es una deformidad de la columna en los tres planos del espacio, en la que existe un desplazamiento lateral de la columna acompañado de rotación de las vértebras y de un desplazamiento en el plano antero-posterior de la columna. Es una desviación estructurada, es decir, hay alteraciones anatómicas en la columna que no se deben simplemente a un cambio en la postura y que no se pueden corregir voluntariamente por el paciente.

Hay que diferenciar la escoliosis de la actitud escoliótica, en ocasiones llamada escoliosis no estructurada, en la que sólo hay una desviación lateral de la columna y, además, no es fija, es decir, es corregible de forma voluntaria por el paciente o pasivamente por la persona que explora al paciente.

 

La escoliosis afecta al 3,5% de la población general, especialmente a las mujeres, con una relación de 4:1. En la mayoría de los casos aparece en la infancia, durante el crecimiento, y tiende a empeorar con las etapas de crecimiento más rápido. Por ello, es importante su detección precoz, con el fin de instaurar medidas terapéuticas que eviten su progresión. En la población adulta, de entre 20 y 90 años, la prevalencia aumenta considerablemente alcanzando entre el 8 y el 12% de la población.

En general, la escoliosis no suele doler. Los motivos que llevan al paciente a una consulta médica pueden ser la presentación de un hombro más alto que otro, una escápula prominente y asimétrica, el relieve más acentuado de una de las mamas, la percepción de irregularidades o asimetrías en la ropa o la detección de curvaturas anómalas de la columna en las revisiones médicas de los colegios.

 

Tipos de escoliosis

Entre los principales tipos de escoliosis podemos encontrar:

  • Escoliosis idiopática: de causa desconocida. Es el tipo más numeroso, pues agrupa el 80% de los casos. La edad de máxima incidencia se sitúa entre 10 y 14 años. Es más frecuente en mujeres (80%) que en varones (20%). Se clasifica en:
    • Infantil si se diagnostica antes de los 3 años de edad
    • Juvenil, si se diagnostica en niños de entre 4 y 10 años
    • Adolescente si se diagnostica en mayores de 10 años.
  • Escoliosis congénita: secundarias a malformaciones de la columna por un desarrollo inadecuado de las vértebras antes del nacimiento.
  • Escoliosis neuromuscular: asociada a una amplia variedad de enfermedades neurológicas o musculares incluyendo parálisis cerebral, mielomeningocele, atrofia muscular espinal, distrofias musculares, etcétera.
  • Escoliosis por otras causas: traumatismos, tumores, infecciones óseas, neurofibromatosis, enfermedades del tejido conectivo…

La escoliosis también se puede clasificar por su localización según afecte la columna cervical, cervicodorsal, dorsal, dorsolumbar, o lumbar.

Por su lateralidad, la escoliosis puede ser derecha o izquierda según la convexidad de la curva.

Finalmente, la escoliosis puede tener una sola curva principal o una doble curva principal.

 

Actitud escoliótica

La actitud escoliótica (desviación lateral de la columna corregible de forma voluntaria) normalmente se debe a causas que están fuera de la columna vertebral. Al corregir estas causas, se corrige la desviación de la columna. Se clasifica de distintas formas según su causa. Puede ser:

  • Postural: se corrige cuando el paciente se acuesta.
  • Histérica: es muy infrecuente, tiene un componente psicológico  subyacente.
  • Compensatoria: causada por  discrepancia en la longitud de las piernas.
  • Antiálgica: es cuando, por ejemplo en una hernia de disco, el paciente adopta una postura llamada ‘postura antiálgica’ para tratar de disminuir el dolor de espalda.
  • Inflamatoria de vecindad, por ejemplo por una apendicitis.

Es importante tratar las causas que originan la actitud escoliótica pues, con el tiempo, se puede transformar en una escoliosis estructurada debido a la retracción de los ligamentos y las cápsulas articulares.

Ante una referencia tras un examen escolar rutinario, un antecedente familiar de escoliosis, un dorso curvo, una asimetría de la cintura o los hombros, la cuestión principal debería ser: ¿se trata de una deformidad postural o estructural?

 

Diagnóstico clínico de la escoliosis

La deformidad se presenta tanto en niños como en adultos, pero en estos, además, la curva escoliótica se expresa con el dolor. La exploración clínica debe determinar los siguientes aspectos:

  • Dermografismo (alteraciones en la piel) sobre la zona de las vértebras para determinar la curva.
  • Altura de los hombros.
  • Ángulo toracobraquial (relativo al tórax y al brazo).
  • Ubicación de las escápulas u omóplatos.
  • Giba o joroba en la visión lateral con inclinación del tronco.
  • Altura de las crestas ilíacas.

 

Diagnóstico radiológico de la escoliosis

La serie radiológica escoliótica incluye:

  • Radiografía de toda la columna en bipedestación.
  • Bending test: radiografía dinámica en decúbito supino (tumbado boca arriba) en máxima inclinación lateral derecha/izquierda para valorar el grado de flexibilidad de la curva.
  • Radiografía lateral de la legión lumbosacra para la detección de espondilolistesis (deslizamiento hacia delante de una vértebra sobre la otra, habitualmente una vértebra inmediatamente inferior o sobre el sacro) asociada.
  • Radiografía de la mano izquierda.

En realidad, la gravedad, el pronóstico y la clínica de la escoliosis dependen también de la edad de aparición y de la localización y las características de la deformidad.

 

Tratamiento

En las decisiones terapéuticas para las deformidades vertebrales, se consideran varios factores: edad del paciente, gravedad y localización de la curva, etiología (causas) de la misma, y presencia de otras patologías asociadas. Los objetivos básicos del tratamiento de la escoliosis son:

  • El control de la progresión hasta la madurez esquelética, en la que esta se detiene o limita considerablemente.
  • La corrección de la deformidad existente.
  • La evitación de las consecuencias locales o generales de la deformidad.

Curvas leves: Tratamiento mediante fisioterapia y natación. La colocación de un corsé es una indicación que hay que valorar en cada caso concreto.

Curvas moderadas: El tratamiento puede inclinarse hacia la cirugía, o bien hacía la prescripción de un corsé.

Curvas graves: Requieren artrodesis (fijación quirúrgica de una articulación).

El médico puede recomendar un programa de control, el uso de un corsé ortopédico o braguero o cirugía.

¿Ayuda el ejercicio?

No se ha comprobado que el ejercicio evite que la escoliosis empeore. No obstante, es importante que todas las personas, aún aquellos con escoliosis, hagan ejercicios y se mantengan en buena condición física. Los ejercicios de peso ayudan a mantener los huesos fuertes. Estos incluyen cualquier actividad en la cual los pies y piernas tienen que cargar el peso del cuerpo, tal como caminar, correr, el fútbol y la gimnasia. Tanto para los niños como para las niñas, el hacer ejercicios y practicar deportes mejora su sentido de bienestar.

 

Otros tratamientos para la escoliosis

Hasta este momento, no se ha comprobado que los siguientes tratamientos eviten que las curvaturas causadas por la escoliosis empeoren:

  • Tratamiento quiropráctico
  • Estimulación eléctrica
  • Suplementos nutricionales

 

Escoliosis

 

Fuentes: Niams.nih.gov / Webconsultas.com