Contagio de hongos en la pileta

Contagio de hongos en la pileta

¿Cómo evitar las infecciones por hongos en piscinas?

El aumento de la temperatura, la humedad y una mayor actividad física hace que en verano se dispare el riesgo de contraer una infección por hongos. La piscina es el caldo de cultivo perfecto para el contagio por parte de estos primitivos organismos que viven en el aire, el suelo, las plantas y el agua y que se reproducen mediante pequeñas esporas que pueden ser inhaladas y entrar en contacto con las personas fácilmente.

El “pie de atleta” es la forma más común de la infección causada por hongos. Los síntomas de esta infección son picazón y ardor, al tiempo que se nota la piel de entre los dedos de los pies quebradiza y escamosa. Los adultos presentan un riesgo mayor de contraer esta enfermedad que los niños, por lo que deben extremar la precaución.

Aunque los pies son las extremidades más sensibles al contagio, los hongos también pueden aparecer en las uñas, las manos o la ingle. Las zonas de roce como los pliegues axilar, mamario, inguinal e interdigital son las que se afectan con mayor frecuencia.

Para reducir lo máximo posible el riesgo de desarrollar una infección por hongos, es aconsejable:
• No caminar descalzo sobre áreas húmedas (borde de la piscina, vestuario, duchas, etc.)
• Secarse bien el cuerpo. Mantener la piel seca en todo momento.
• Evitar el sudor excesivo sobre todo en los pies.
• Evitar el calzado plástico cerrado.
• Usar calzado con suelo de materiales naturales, no sintéticos, al igual que medias de fibras naturales.
• Ducharse antes y después de estar en la piscina.
• No compartir ropa o toallas.
• No compartir cortaúñas, jabones o esponjas de baño.
• Usar talco antimicótico.