La salud de los niños

La salud de los niños

El niño entre 6 y 10 años enfrenta una de las etapas más exigentes de su desarrollo personal, la cual será determinante para la consolidación de su personalidad y de sus capacidades emocionales, laborales y sociales. Es el momento en que se resume la historia previa y se vuelca hacia el descubrimiento y conquista de un mundo más amplio, atrayente, competitivo y en la medida que el niño va enfrentando con éxito nuevos desafíos, irá logrando mayor seguridad en si mismo, lo que a su vez repercutirá en un mejor desempeño global.

Crecimiento y desarrollo físico.

Entre los 6 y 12 años, el crecimiento físico comienza a disminuir su velocidad. Los niños pierden sus dientes de leche y comienzan a aparecer los dientes definitivos. Muchas niñas comienzan a desarrollar entre los 9 y 10 años las características sexuales secundarias.

Los niños de esta edad se vuelven más fuertes, más rápidos, hay un continuo perfeccionamiento de su coordinación.

La motricidad fina y gruesa en esta edad muestra todas las habilidades posibles, aún cuando algunas de ellas aún sean ejecutadas con torpeza.

Desarrollo cognitivo.

El pensamiento mágico y egocéntrico del preescolar es reemplazado en esta etapa por otro más racional. Es capaz de separar la fantasía de lo real, de elaborar un pensamiento más lógico y de aplicar reglas basadas en conclusiones de fenómenos observables.

La escuela demanda una gran exigencia cognitiva, especialmente con los procesos de aprendizaje de la lecto-escritura y de las operaciones matemáticas, herramientas que son fundamentales para seguir progresando en la adquisición de nuevos conocimientos.

Después de los primeros dos o tres años de escuela, los niños comienzan a desarrollar juegos de estrategia, basados en reglas claras, aprovechando sus nuevos dominios intelectuales.

Comienzan a especializarse en los temas de mayor interés como, ciencias, deportes, juegos computacionales, etc.

Desarrollo social y emocional

El desarrollo social y emocional se da en tres contextos y en este orden de importancia:
1- El hogar. La relación con los padres sigue siendo la base para enfrentar los desafíos de una socialización cada vez más exigente.
2- La escuela. la escuela representa el escenario de mayor exigencia social, donde el niño debe demostrar y demostrarse que es capaz de hacer amigos.
3- El barrio. Los amigos, poco a poco adquieren mayor importancia, hasta convertirse en su principal referente social.

El niño comienza a tener mayor control sobre su conducta y junto a la conciencia de esta capacidad de autocontrol, pueden aparecer actos compulsivos o movimientos motores repetitivos o tics. Estos últimos reflejan que el niño está sometido a un considerable grado de tensión. Hay que tener presente que en esta etapa el niño está sometido a una variado ámbito de preocupaciones, las cuales si no son sobrellevadas en forma adecuada, determinan ansiedad y síntomas asociados.

Principales problemas de salud

La mortalidad es muy baja en esta edad, así como también lo es el riesgo de enfermar gravemente o de hospitalizarse. La principal causa de muerte y de hospitalización la constituyen los accidentes, generalmente ocurridos fuera del hogar. Los principales motivos de consulta son las enfermedades respiratorias agudas y las infecciosas.

Por todo lo anterior, se debe aprovechar la ocasión de realizar un chequeo de salud para ir en búsqueda de aquellos problemas, que por su potencial gravedad o frecuencia son necesario identificar en esta etapa.

Entre estos problemas cabe mencionar:
– Las malnutriciones, especialmente por exceso, ya que el sobrepeso y la obesidad comprometen a alrededor de un tercio de los niños de esta edad.
– La hipertensión arterial
– Caries
– Problemas visuales
– Problemas auditivos
– Desviaciones de la columna
– Trastornos de desarrollo: enuresis, déficit atencional
– Trastornos de aprendizaje

Salud mental

Se ha demostrado que la capacidad de adaptación que el escolar logra en los primeros años de escuela, tiene relación con su éxito o fracaso escolar y social futuros, así como con problemas de adicciones como el alcoholismo y drogadicción, y con conductas violentas, trastornos emocionales y conductuales.

Algunos de los grados inferiores pueden mostrar conductas desadaptativas, como problemas de aceptación de la autoridad, bajo contacto social, bajos logros cognitivos e inmadurez emocional. Estas conductas pueden ser predictivas de trastornos en la adolescencia.

Por otra parte, la UNICEF ha estimado una frecuencia de maltrato en escolares que alcanza a un 5%. Este problema se ha asociado con niños que no acatan normas, que tienen escasa habilidad social e insuficientes condiciones para el aprendizaje.

El EXAMEN FISICO

Dada la baja frecuencia de consulta médica a esta edad, corresponde realizar un examen físico completo, poniendo especial atención en los aspectos de mayor relevancia para la edad, los cuales se detallan a continuación:
– Antropometría: medición del peso y talla.
– Presión arterial.
– Evaluación auditiva.
– Agudeza visual.
– Examen de columna.
– Higiene bucal y oclusión.
– Genitales.

RECOMENDACIONES GENERALES A LOS PADRES Y AL NIÑO

1- Hábitos saludables: Mantener hábitos adecuados como un orden básico en los horarios de comidas y de sueño y hábitos de higiene. Los padres deben entregar la responsabilidad al niño sobre este punto, supervisando sus conductas y recordando sistemáticamente estas recomendaciones. Consistentemente, es necesario que ellos mantengan estilos de vida saludables.

2- Recreación: Es importante fomentar y reforzar la práctica de deportes en niños y niñas, siendo recomendable que los padres también los practiquen con ellos, sin desmedro de que predomine la compañía de sus pares.
Es recomendable que la recreación sea también una forma de socialización donde el niño encuentre y desarrolle relaciones de amistad con sus pares.
El escolar debe tener conciencia de los riesgos y daños que acompañan al consumo de tabaco, drogas y alcohol, para lo cual la familia y la escuela constituyen instrumentos formativos esenciales. En la medida en que el niño se desenvuelva en ambientes donde estos riesgos estén controlados, se estará actuando en forma preventiva, frente a problemas de difícil tratamiento posterior.

3- Prevención de accidentes: El escolar debe adquirir conciencia respecto a donde están los riesgos de accidentes, la importancia de su prevención y las conductas personales más seguras frente a estos riesgos. Cabe recordar que a esta edad, los accidentes ocurren con mayor frecuencia fuera del hogar. Los padres deben educar esta conciencia, mediante el ejemplo, la supervisión y el refuerzo positivo. Éste debe ser un trabajo sistemático para cada ámbito de riesgo: la calle, los deportes, la playa, la piscina, etc.

4- Alimentación completa y equilibrada. A esta edad el niño goza de mayor autonomía para escoger sus comidas especialmente cuando se encuentra fuera del hogar. Debe incorporar, por lo tanto, en sus criterios de decisión los conceptos de una alimentación saludable y la importancia que significa para su salud. Sin desmedro de lo anterior, los padres deben preocuparse de establecer hábitos familiares consistentes con las recomendaciones.

5- Educación Sexual. Es importante que el niño esté informado y preparado para los cambios puberales. Mas allá del aspecto físico, es necesario crear los espacios de comunicación para que los temas vinculados con la sexualidad y afectividad se planteen sin dificultad. El modelo de relación afectiva que viven los padres será un referente para los hijos; por este motivo es recomendable que esta comunicación se dé con naturalidad. La expresión de cariño, es una herramienta de comunicación que probablemente el niño recibió y aprendió desde su primera infancia y éste no es el momento para interrumpirlo.

6- Promover el desarrollo de las competencias sociales. El interés de los padres sobre los intereses y actividades de los niños es una base fundamental para situar una relación de cercanía y confianza, que en las etapas que vienen puede ser la principal herramienta de prevención de riesgos y apoyo frente a las dificultades que el niño pueda enfrentar.

Los límites establecidos para las actividades sociales deben según la mayor autonomía y responsabilidad que el escolar demuestre. Sin embargo, es importante que estos límites y marcos de referencia sigan existiendo.

Es necesario que el escolar adquiera un sentido crítico frente a la amplia gama de estímulos que recibe del entorno, para lo cual conviene estimular la lectura y la discusión de tópicos de interés para él, reconociendo y cuestionando los diferentes puntos de vista posibles, con una perspectiva centrada en los Valores.

Se debe estimular la perseverancia en la consecución de los objetivos que el escolar se plantee. Hay que reconocer sus logros, discutir las razones que explican los fracasos buscando siempre las alternativas de corrección.

Es preciso recordar que nunca debe ponerse en juego el cariño y confianza hacia el niño. Éstos son aspectos que el niño debe considerar asegurados desde sus padres.

 
Fuente: Universidad Católica de Chile