Infertilidad femenina

Infertilidad femenina

Concebir un hijo es uno de los anhelos más grandes que tienen la mayoría de las parejas. Por ello, la frustración ante no poder hacerlo es igual de intensa. 

Cuando dos personas intentan lograr la gestación de un hijo durante un año y no obtienen resultado alguno, es altamente probable que se encuentren frente a un caso de infertilidad.
Aproximadamente el 15% de las parejas sufren algún tipo de infertilidad y cerca de la mitad están relacionadas con la mujer.

Hay varios factores que pueden desencadenarla: ciertas enfermedades preexistentes (como el cáncer, el HIV/SIDA, disfunciones renales y diabetes), el empleo de determinados medicamentos (en este caso, la esterilidad suele ser temporal y se resuelve cuando dejan de consumirse) y los problemas tiroideos, entre otros.

La obsesión por quedar embarazada también interviene como factor: la pareja no debe estresarse, sino tomar el proceso con calma; de lo contrario, esta tensión puede llevar a la infertilidad.

La edad, por otra parte, no es considerada una causa, pero sí es importante tenerla en cuenta: el momento ideal para concebir se da entre los 25 y los 30 años, período en el cual hay escasas probabilidades de ser infértil. Éstas van elevándose con el correr de los años, llegando a un setenta por ciento entre los 35 y los 40.

El 40% de los problemas de infertilidad tienen una solución satisfactoria. Para esto, es fundamental contar con un diagnóstico temprano: ambos integrantes de la pareja deben someterse a una evaluación médica que comprenda exámenes físicos, análisis de esperma y óvulos, estudio de las hormonas y observaciones específicas para cada sexo.
Una vez diagnosticado quién posee la complicación y de qué se trata, pasa a determinarse el tratamiento a seguir.

 

Causas más frecuentes

  • Inflamación pélvica: afecta la parte superior del aparato genital. Se presenta principalmente en mujeres jóvenes. Es reversible con un diagnóstico precoz, antes de que la infección pase al cuello uterino.
  • Alteraciones u obstrucciones en las trompas de Falopio: las trompas conectan los ovarios con el útero; por ese canal transita el óvulo para encontrarse con los espermatozoides. De verse obstruidas, no se produciría la fecundación. Puede estar ocasionado por una infección bacteriana conocida como clamidia. Es detectable con laparoscopía y se corrige con microcirugía.
  • Alteraciones en el moco cervical: esta sustancia, segregada por las glándulas del cuello uterino, se vuelve más abundante y viscosa durante el coito, sirviendo como puente para que los espermatozoides alcancen el cuello uterino. Si su calidad se ve alterada (por ejemplo, volviéndose más ácida o densa), no podrán desplazarse bien, dificultando la fertilización. Su ausencia total también es causa deesterilidad.
  • Pólipos y miomas: son tumores benignos, comunes en las mujeres mayores de 30 años, que se forman en la pared del útero; cuando se desarrollan en la zona interior del útero o bloquean las trompas de Falopio, obstaculizan el camino del óvulo fecundado. Se pueden eliminar mediante una sencilla intervención quirúrgica.
  • Malformaciones uterinas: el embrión no consigue ubicarse en la cavidad del útero.
  • Trastornos ovulatorios: ciertas alteraciones en la zona del cerebro encargada de controlar la ovulación (por ejemplo: traumas, tumores, exceso de ejercicio y alimentación insuficiente) pueden ocasionar una reducción en los niveles de las hormonas luteinizante y folículoestimulante. Estas irregularidades en el sistema hormonal afectan directamente a la ovulación, llegando a impedir que el ovario libere óvulos. Esta incapacidad puede ser tratada con fármacos que potencian la fertilidad.
  • Hiperprolactinemia: determinados medicamentos pueden provocar un desequilibrio hormonal en el que el cuerpo produce demasiada hormona prolactina, responsable de la producción de leche materna, elevando sus niveles y afectando la ovulación. Esto desemboca en períodos infrecuentes o ausentes.
  • Endometriosis: ocurre cuando el tejido que reviste internamente el útero se implanta fuera de éste, respondiendo también a los cambios cíclicos de hormonas ováricas. Afecta la función del útero, los ovarios y las trompas e interfiere con la ovulación. Puede curarse mediante un tratamiento hormonal o con cirugía.

 

La mayoría de estos trastornos pueden ser superados: cuanto antes obtengas un diagnóstico preciso, más favorable será el pronóstico médico. Lo más importante es que no desesperes; la tranquilidad mental es imprescindible para alcanzar un embarazo.

 

Tratamientos

Hay muchas maneras de tratar la infertilidad femenina.
El paso fundamental a dar está en cada una: si tenés problemas para concebir, hablá con tu pareja; asesórense con un médico especialista para que les recomiende cuál es el mejor camino a seguir. También la terapia con un psicólogo puede ayudar y complementar el tratamiento.