Hablemos de depresión

Hablemos de depresión

El Día Mundial de la Salud, que se celebra el 7 de abril de cada año para conmemorar el aniversario de la fundación de la Organización Mundial de la Salud, nos ofrece una oportunidad única para movilizar la acción en torno a un tema de salud específico que preocupe a las personas de todo el mundo.

 

El tema de la campaña para el Día Mundial de la Salud de 2017 es la depresión.

La depresión afecta a personas de todas las edades y condiciones sociales y de todos los países. Provoca angustia mental y afecta a la capacidad de las personas para llevar a cabo incluso las tareas cotidianas más simples, lo que tiene en ocasiones efectos nefastos sobre las relaciones con la familia y los amigos y sobre la capacidad de ganarse la vida.

El suicidio es actualmente la segunda causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años de edad, y la depresión es la primera causa de enfermedad y discapacidad entre los adolescentes.

Si existe una verdadera enfermedad silenciosa es la depresión. En muchas sociedades sigue siendo tabú y el individuo no solo tiene que combatir la enfermedad en sí, sino también el estigma asociado a ella. En lugar de encontrar apoyo como lo haría en caso de tener un cáncer o una lesión física, encuentra incomprensión y arrastra la vergüenza de una enfermedad aún estigmatizada. De esta manera, las consecuencias de una precaria salud mental, como el suicidio, se elevan alarmantemente.

Debido a este estigma, algunos creen que la depresión se puede superar con mera fuerza de voluntad, y no con un tratamiento adecuado.

La depresión se caracteriza por una tristeza persistente y por la pérdida de interés en las actividades con las que normalmente se disfruta. La depresión juvenil es aún más difícil de prevenir, ya que el concepto de que la adolescencia y juventud son tiempos felices libres de preocupación está encontrado con la realidad.

En el caso de los niños y jóvenes, otros síntomas de esta enfermedad son el retraimiento, la irritabilidad, el llanto excesivo, la dificultad para concentrarse en la escuela, cambios en el apetito o dormir más o menos de lo normal. Y aunque esta enfermedad ocurre durante la adolescencia, si esta no es tratada durante esta etapa puede arraigarse a la adultez y generar mayores problemas en la salud. Según la Asociación Estadounidense del Corazón los adolescentes con depresión mayor o trastorno bipolar están expuestos a un aumento de riesgo de padecer ataques cardíacos. La prevalencia de la depresión continúa aumentando en todo el mundo. Globalmente esta enfermedad afectó en 2015 a más de 322 millones de personas, lo que equivale al 4,4 % de la población mundial.

Una investigación realizada en jóvenes en una región de Colombia encontró que el curso de la enfermedad mental en edades tempranas es más crónico y de mayor duración debido a que los jóvenes rara vez reciben tratamiento para su trastorno y, aquellos que lo reciben, tardaron mucho tiempo en buscar atención. En este caso, el 25% de jóvenes con alto riesgo de padecer depresión tenían en común factores como el bajo nivel educativo, la pobreza y la exposición a violencia.

Hoy es un buen momento para hablar de esta enfermedad y recordar algunas de las sugerencias de los especialistas hacia los padres y las personas más cercanas a los adolescentes (profesores, familiares) para atajarla y ayudar a los más jóvenes a superarla:

  • Hablá con los jóvenes sobre las cosas que suceden en el hogar, en la escuela y fuera de la escuela. Intentá averiguar si hay algo que les preocupa.
  • Conocé el entorno de tu hijo o hija y habla con personas de su confianza que lo conozcan.
  • Pedí consejos a un profesional de la salud. En caso de depresiones leves no hará falta seguir un tratamiento farmacológico, terapia será suficiente.
  • Protegé a tus hijos frente a un estrés excesivo, maltrato o violencia.
  • Prestá especial atención al bienestar de tu hijo durante cambios vitales como una nueva escuela o la llegada de la pubertad.
  • Animá a tus hijos a dormir suficientes horas, a comer regularmente, a tener aficiones y a realizar alguna actividad física que les ayude a canalizar el estrés.
  • Si tu hijo o hija piensa en hacerse daño a sí mismo o ya lo ha hecho, pedí ayuda inmediatamente a un profesional capacitado.

La depresión se puede prevenir y tratar. Una mejor comprensión de qué es la depresión y de cómo puede prevenirse y tratarse contribuirá a reducir la estigmatización asociada a la enfermedad y conllevará un aumento del número de personas que piden ayuda.

 

Fuente: Organización Mundial de la Salud / El País