Hepatitis C

Hepatitis C

¿Qué es?

La hepatitis C es una afección viral que se transmite de persona a persona a través de sangre contaminada.

La hepatitis C es la primera causa de trasplante hepático en nuestro país y está entre los principales motivos de mortalidad entre las personas con VIH.

¿Cómo se transmite?

El virus de la hepatitis C se transmite generalmente por exposición a sangre de una persona infectada. Esto puede suceder:

  • al recibir transfusiones de sangre, derivados sanguíneos u órganos contaminados;
  • por el uso de agujas, jeringas y otros procedimientos que perforan la piel;
  • de la mujer embarazada al hijo durante el parto.

La hepatitis C se puede transmitir al tener relaciones sexuales con una persona infectada o compartir artículos contaminados, pero estos mecanismos son menos comunes.

La infección no se transmite por la leche materna, los alimentos ni el agua; tampoco por besos o el compartir alimentos o bebidas con una persona infectada.

¿Cuáles son sus síntomas?

Si bien generalmente la infección es asintomática, en algunos casos puede manifestarse falta de apetito, molestias abdominales, náuseas y vómitos, coloración amarillenta de la piel.

La mayoría de las personas afectadas desarrollan una infección crónica de larga duración que puede conducir a cirrosis y/o cáncer hepático.

Como en la mayoría de los casos es asintomática, la única forma de detectarla es a través de un simple análisis de sangre que se realiza gratuitamente en todos los hospitales públicos y centros de salud.

¿Cuál es el tratamiento?

La hepatitis C se puede curar y no siempre requiere tratamiento. Hay distintos tipos del virus y cada uno puede responder de manera distinta al tratamiento, por tal motivo, el profesional de la salud determinará el método más apropiado para cada paciente.

El tratamiento de la hepatitis C mejoró paulatinamente en cuanto a eficacia y disminución de efectos adversos asociados. En los últimos años han surgido -y seguirán apareciendo- una gran cantidad de opciones terapéuticas que permiten no solo una mayor efectividad, con tasas de curación entre el 90 y el 100%, sino también tratamientos más cortos y con menos efectos adversos.

 

¿Cómo se previene?

No hay vacuna para prevenir la infección por el virus de la hepatitis C, por eso para prevenir la infección:

  • Utilizar agujas y jeringas descartables.
  • Realizarse tatuajes, piercings y acupuntura con materiales descartables.
  • Usar preservativo en todas las relaciones sexuales.