Amamantar por primera vez

Amamantar por primera vez

Algunas recomendaciones sobre lactancia materna tomadas de la experiencia de miles de mujeres pueden servir a la mamá reciente. Vale la pena el esfuerzo, no siempre son fáciles los comienzos, pero la lactancia materna es el mejor alimento para tu bebé.

Lo mejor es comenzar con el amamantamiento lo más pronto posible después del parto, preferentemente en la primera hora de vida del bebé. En muchas ocasiones, él estará despierto, tranquilo y receptivo para alimentarse.

Algunos bebés se prenden rápido y vigorosamente al pecho y succionan enérgicamente durante varios minutos. Otros, en cambio, hociquean el pecho, toman contacto con el pezón, saborean unas gotas de calostro y se toman su tiempo antes de empezar a mamar.

Cada bebé tiene su propio estilo, y el proceso de amamantamiento facilitará a cada madre entender el de su bebé.

También la mamá puede tomarse el tiempo que necesite para darle la bienvenida a su bebé antes de ofrecerle el pecho. Llamarlo por su nombre, acariciarlo o mirarlo, simplemente favorecerá el vínculo entre ellos. Este contacto íntimo, el olor de la piel de su mamá, escuchar su voz o los latidos de su corazón serán un excelente estímulo para comenzar con la lactancia.

Primeras semanas amamantando a tu bebé

Molestias que pueden presentarse al amamantar al bebé

Entre el segundo y el sexto día después del parto, se produce la bajada de la leche. Durante esos días los pechos estarán calientes, pesados y endurecidos. Esto se debe al aumento de la cantidad de sangre y líquidos acumulados en el tejido de soporte, y al comienzo de la producción de leche. Esta situación puede causar incomodidad, pero no debe ser motivo de preocupación, ya que es transitoria y desaparece en uno o dos días.

¿Cómo resolver esas molestias?

  • Comenzando con la lactancia lo más pronto posible después del parto.
  • Tratando de amamantar con frecuencia.
  • Estimulando, antes de dar el pecho, el reflejo de bajada de la leche. Ello se consigue colocando compresas tibias sobre los pechos o con una ducha de agua tibia, masajeando suavemente y con ambas manos el pezón.
  • Ablandando la aréola antes de amamantar (por ejemplo, con agua tibia y masajes).
  • Consiguiendo un estado de relajación.

Si después de amamantar los pechos siguen congestionados, puede intentarse lo siguiente: alternar o cambiar las posiciones para amamantar al bebé

Una técnica correcta es la base para una lactancia sin inconvenientes. Algunas mamás prefieren amamantar acostadas con el bebé a su lado o sentadas con el bebé en brazos. Lo importante es que ambos se encuentren cómodos y relajados.

  1. Posición clásica para amamantar al bebé: la cabecita del bebé apoyada en la articulación del codo materno. Una almohada entre su cuerpito y la falda de la mamá le dará al bebé un apoyo seguro en caso de ser muy pequeño, y dará descanso al antebrazo de su mamá.
  2. Posición acostada para amamantar al bebé: acercar el bebé al pecho, de modo que ambos queden enfrentados “panza con panza”. Una almohada colocada en la espalda de la mamá y otra entre las rodillas la ayudará a estar más relajada.
  3. Posición invertida para amamantar al bebé: el bebé apoyado sobre una almohada debajo del brazo de la mamá, del lado que se vaya a amamantar. Sostener los hombros del bebé y la base de la cabeza colocando la mano por debajo de las orejas. Esta posición permite alimentar a mellizos en forma simultánea. También es útil en caso de cesárea y en recién nacidos prematuros. Facilita el vaciado inferior y exterior de la mama.

 

Cualquiera sea la posición elegida para amamantar debe tenerse en cuenta lo siguiente:

  • Los ojos del bebé buscarán los de su mamá porque la mirada comunica amor y cuidado, ingredientes fundamentales de una buena lactancia.
  • Extraer leche en forma manual o con un extractor hasta sentir alivio, pero recordando que no es necesario vaciar los pechos.
  • Colocar una compresa fría sobre los pechos para reducir la inflamación.
  • La cabeza y el cuerpo del bebé deben estar alineados.
  • Su cara ha de estar mirando el pecho, y su mentón apoyado sobre la mama. Es muy importante el contacto corporal.
  • Su cuerpito tiene que estar en contacto con el de la mamá. En caso de que sea recién nacido, hay que darle apoyo a las nalgas.
  • Sujetarse el pecho con la mano abierta ayudará a que el bebé se agarre mejor al pezón. Esto es muy conveniente si los pechos son grandes.
  • El labio inferior de la boquita del bebé debe estar hacia fuera.
  • Una sugerencia: Con el pulgar por encima de la aréola y los otros dedos por debajo, extraer una gota de calostro para animar al bebé a mamar.
  • Estimular suavemente el labio inferior del bebé con el pezón hasta que abra bien la boca. Acercarlo hacia el pecho, cuidando que el pezón y gran parte de la aréola queden dentro de su boca.

 

Fuente: materna.com.ar