Intolerancia a la lactosa

Intolerancia a la lactosa

En las personas con intolerancia a la lactosa, su intestino delgado no puede digerirla, pasando al intestino grueso, donde su fermentación puede causar gases, hinchazón, diarrea o náuseas.

La lactosa es el azúcar de la leche, un disacárido formado por una molécula de glucosa y otra de galactosa. Cuando la lactosa llega al intestino delgado, la enzima lactasa actúa sobre la lactosa que se encuentra en los alimentos ingeridos, dividiéndola en las dos moléculas que la componen, con el fin de que puedan ser absorbidas, digeridas y transportadas a través del torrente sanguíneo.

Cuando la persona tiene un déficit de lactasa (la enzima lactasa presenta una baja concentración o no se produce), la lactosa de la dieta no puede ser digerida en el intestino delgado, pasando directamente al intestino grueso, donde es fermentada por la flora bacteriana, provocando náuseas, diarrea, calambres, gases e hinchazón del vientre. Esta situación se conoce como intolerancia a la lactosa, alactasia hereditaria, alactasia congénita o hipolactasia.

 

Causas

La intolerancia a la lactosa puede ser hereditaria (primaria) o adquirida (secundaria). En la intolerancia de origen primario se produce una deficiencia de lactasa que se hereda de forma recesiva (es necesaria la presencia de dos copias de un gen anormal para padecer el trastorno). En los seres humanos, la ingesta de leche es vital durante la infancia, y por ello en esta etapa de la vida la lactasa suele tener niveles altos, que disminuyen progresivamente con la edad. Por este motivo, la intolerancia primaria a la lactosa se manifiesta frecuentemente a partir de la adolescencia, aunque puede comenzar antes de los siete años.

La deficiencia de lactasa congénita (presente en el momento del nacimiento) es frecuente en niños prematuros, ya que los nacidos a término no suelen manifestar signos de intolerancia a la lactosa hasta alrededor de los tres años de edad; los síntomas se manifiestan al iniciar la ingesta de leche y consisten en diarrea acuosa, dolor abdominal e irritabilidad, y se resuelven al eliminar la lactosa de la dieta.

En cuanto a la intolerancia a la lactosa adquirida o secundaria, tiene su origen en un daño de la mucosa intestinal o una reducción de la superficie de absorción, causada por diferentes patologías intestinales como gastroenteritis, síndromes de malabsorción, enfermedad de Chron, enfermedad celíaca, desnutrición, intestino corto, etc.

También puede darse una intolerancia a la lactosa transitoria, o deficiencia funcional, a consecuencia de alguna enfermedad intestinal o un tratamiento con antibióticos que haya afectado al aparato digestivo, y en pacientes que hayan sufrido un vaciamiento gástrico rápido, generalmente después de una cirugía. En estos pacientes la actividad de la enzima permanece, sin embargo no existe una digestión completa de la lactosa por la disminución del tiempo de contacto con la mucosa intestinal.

 

Síntomas

 Para identificar este problema, pueden aparecer uno o varios de los siguientes síntomas, tras la ingesta (entre 30 minutos y dos horas después) de productos que contengan lactosa:

  • Náuseas.
  • Hinchazón abdominal.
  • Dolor abdominal.
  • Heces con olor fétido.
  • Pérdida de peso.

En algunos casos, también y paradójicamente, puede aparecer estreñimiento por una disminución de la motilidad del intestino debida a bacterias productoras de metano. Estos síntomas son similares a otras enfermedades digestivas como la enfermedad celíaca, la enfermedad de Crohn o la intolerancia a las proteínas de la leche por otros mecanismos, por lo que se debe distinguir entre éstas a través de las pruebas pertinentes, sobre todo en el caso de retirar la lactosa de la dieta y no existir mejoría de los síntomas.

 

¿Cuándo contactar a un profesional médico?

 Consulte con su médico si:

  • Tiene un bebé menor de 2 ó 3 años que presenta síntomas de intolerancia a la lactosa.
  • Su hijo está creciendo lentamente o no está aumentando de peso.
  • Usted o su hijo tiene síntomas de intolerancia a la lactosa y necesita información sobre alimentos sustitutos.
  • Los síntomas empeoran o no mejoran con el tratamiento.
  • Desarrolla nuevos síntomas.

 

Prevención

No se conoce una manera de prevenir la intolerancia a la lactosa. Usted puede prevenir los síntomas evitando los alimentos con lactosa.

 

 

Fuente: Webconsultas / Metlineplus