Vacunas. Sí o no?

Vacunas. Sí o no?

La importancia de vacunarse

Nuevos y mejorados desarrollos han permitido combatir distintos tipos de enfermedades a partir de líneas celulares derivadas de levaduras, insectos, plantas o bacterias, entre otros. En la actualidad, la Food & Drug Administration (FDA) de los EE.UU. reconoce casi medio centenar, entre ellos la altamente efectiva vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubeola (MMR), instrumento salvador de millones de vidas, desarrollada a partir de células fetales.

Se estima que una comunidad está protegida cuando entre el 92 y el 95 por ciento de sus miembros han sido vacunados. En Australia, por ejemplo, la obligatoriedad de la vacunación se ha reforzado, quitando los beneficios sociales a aquellas familias que no vacunan a sus hijos. En la actualidad dicha obligatoriedad no rige ni en los Estados Unidos ni en Europa, y los rebrotes de algunas enfermedades transmisibles como la difteria y el sarampión están sanamente obligando a revisar la cuestión. El debate sobre las distintas dudas que plantea la vacunación existe desde siempre.

Históricamente, distintas corrientes se han opuesto a las políticas de inmunización, un error que se paga lamentablemente en vidas humanas. Vale, por ello, destacar que en nuestro país se suscribió en 2015 una declaración conjunta entre el Ministerio de Salud y representantes de centros académicos de ayurveda y homeopatía, con la presencia de representantes de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaln) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), para avalar la importancia de la vacunación como estrategia válida en el control y la eliminación de las enfermedades transmisibles.

La vacunación ha probado ser, definitivamente, un irreemplazable instrumento de prevención para cualquier política de salud.

 

SEGURIDAD DE LAS VACUNAS

Los expertos como la Academia Estadounidense de Pediatría (American Academy of Pediatrics), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC) y el Instituto de Medicina (Institute of Medicine) concluyen que los beneficios de las vacunas superan los riesgos.

Algunas personas creen que las vacunas causan autismo o trastorno de hiperactividad y déficit de atención, provocado por el uso de “tiomersal”, un conservante con que contiene mercurio que se emplea en pequeñas dosis en las vacunas de dosis múltiple.

Los fabricantes de vacunas usan este conservante desde 1930, y fue muy criticado hasta 2014, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo declaró seguro, dando por finalizada la controversia.

También la Academia Estadounidense de Pediatría (American Academy of Pediatrics) y el Instituto de Medicina (Institute of Medicine) están de acuerdo en que ninguna vacuna o parte de alguna vacuna sea responsable del número de niños que actualmente se les está diagnosticando autismo.

También se ha descartado fehacientemente que la vacuna triple viral (sarampión-paperas-rubeola) sea el causante de trastornos del espectro autista.

 En algunas ocasiones pueden aparecer algunas reacciones adversas como: enrojecimiento leve y dolor en el lugar de la inyección, fiebre o dolores musculares.

En contadas ocasiones se han presentado reacciones alérgicas fuertes a alguno de los componentes de las vacunas.

Siempre tenemos que tener presente que no es mejor padecer la enfermedad que recibir la vacuna: con la vacunación adquirimos protección ahorrándonos la enfermedad.

 

 

Fuentes: lanacion.com.ar / medlineplus.gov / riojasalud.es