La importancia del apto físico

La importancia del apto físico

La confección del certificado de aptitud física es un requisito fundamental para la práctica segura de cualquier tipo de ejercicio físico y/o deporte. Su principal objetivo es detectar patologías y prevenir riesgos. Esto se logra a través de un interrogatorio, un examen físico y estudios complementarios.

Realizar ejercicio físico sin saber si estamos en condiciones de hacerlo supone un riesgo para nuestra salud. Para disminuir ese riesgo, es vital contar con un certificado de aptitud física y seguir las pautas médicas según las condiciones de cada paciente en particular.

El certificado atestigua la aptitud física del individuo, considerando su edad, sexo, antecedentes y actividad deportiva a desarrollar (competitiva, recreativa, otras).

La certificación comprende tres áreas: clínico / pediátrica, traumatológica y cardiovascular. Ésta última intenta identificar patologías cardiovasculares preexistentes ocultas y relevantes para reducir el riesgo asociado a la práctica del deporte.

 

Certificado médico escolar

El apto físico escolar es el certificado solicitado por las escuelas argentinas al niño o adolescente en forma anual que indica su estado de salud. Este determinará si puede o no participar en la clase de educación física. El mismo se rige con los mismos principios del apto que puede solicitar una institución deportiva o gimnasio.

La presentación del certificado es un requisito vigente para nuevos ingresos a los niveles inicial, primario, secundario, superior y las distintas modalidades en establecimientos educativos públicos y privados adscriptos a la cartera educativa provincial, según resolución del Ministerio de Salud.

Si bien el examen cardiovascular es de suma importancia, el médico cardiólogo solo no emite el apto físico definitivo. Es un eslabón más del enfoque multidisciplinario del paciente dado que si bien una persona desde el punto de vista cardiovascular puede estar apta para realizar un ejercicio, puede ser portadora de otras patologías no cardíacas como asma bronquial, epilepsia o diabetes, por mencionar algunas, que desaconsejan o pueden limitar los ejercicios físicos.

Además de cumplir con las instituciones educativas, estos certificados permiten a los padres conocer el estado de salud de sus hijos, detectar posibles enfermedades y fomentar la cultura de la prevención.

El certificado de aptitud física  es un documento de importancia legal, no es un papel o planilla que solo el médico debe firmar y sellar. El profesional esta realizando un acto médico, del cual es responsable de su firma y de la salud y seguridad del niño/a y/o adolescente, a  quien asiste.

Los padres deben saber que lo que el médico pediatra, de familia o clínico certifica, es que en el día y hora en que se realiza la evaluación clínica (que incluya antecedentes, examen físico control de estado madurativo y crecimiento, vacunas, alimentación, tipo de actividad deportiva, etc.), el paciente se encuentra en condiciones de salud apta para la realización de actividad física y deportiva, a llevarse a cabo en la institución que lo solicitase.

 

El certificado de aptitud física hace evaluación de presente no de pronóstico futuro.

En conclusión, una evaluación clínica, que incluya un adecuado interrogatorio, examen físico, seguimiento del desarrollo madurativo y del crecimiento del niño/adolescente, y fundamentalmente una excelente relación entre el médico y paciente, son mas que suficientes  para prevenir la mayoría  de las patologías relacionadas con la actividad física y deportiva.

Cabe aclarar que este examen lo puede realizar cualquier médico matriculado provincial, tanto del sistema público como privado, en los centros de Atención Primaria de la Salud, en dispensarios barriales y en todos los hospitales públicos del interior provincial, en los horarios de atención habituales.

 

El control de la visión.

La época del comienzo de clases puede poner de manifiesto algunos signos y conductas que indican la existencia de problemas en la visión, que dificultan el aprendizaje.

Durante los primeros 10 o 12 años de vida, el 80% de todo lo que aprende un niño suele ingresar por los ojos. La visión es el sentido que permite acumular conocimiento más fácilmente; y a esto se suma que, por lo general, todos los contenidos educativos están diseñados a partir de esta premisa. Por esa razón muchas veces se cree que un niño posee problemas de aprendizaje, cuando en realidad el motivo puede radicar en algún problema en su visión.

De ahí la importancia de que desde hace ya varios años se incluya la realización de un test de aptitud visual a los niños que ingresan al colegio primario.

Entre los trastornos de la visión que se pueden descubrir ya a esa edad se encuentran los errores de refracción como la miopía (mala visión de lejos), hipermetropía o astigmatismo (diferentes tipos de dificultad para enfocar correctamente ya sea de lejos o cerca); además otros trastornos como ambliopía (cuando un ojo es débil o tiene menor fuerza visual; también conocido como “ojo perezoso”), estrabismo (desviación de un ojo) y otros menos frecuentes como los problemas derivados de la diabetes, glaucoma e incluso cáncer.

 

 

Fuentes: INEBA / Sociedad Argentina de Pediatría (Comité Nacional de Medicina del Deporte Infanto-juvenil) / Infobae / La Voz del Interior