Osteoporosis

Osteoporosis

La osteoporosis se debe a una disminución de la masa ósea, pero no suele presentar síntomas, y casi siempre se descubre cuando se produce una fractura. Conoce las causas, los factores de riesgo, y cómo puedes prevenir su aparición.

¿Qué es la osteoporosis?

Osteoporosis significa, literalmente, ‘hueso poroso’. Es una enfermedad muy frecuente que afecta al hueso, y se caracteriza por una disminución de la masa ósea (de la cantidad de hueso por unidad de volumen), y una alteración de la arquitectura de los huesos. Esto se traduce en una mayor fragilidad y adelgazamiento de los mismos (conocido como osteopenia), y en un aumento del riesgo de fracturas.

Las principales fracturas afectan sobre todo a vértebras, muñecas y cuello del fémur o cadera. La osteoporosis es más frecuente en mujeres y, concretamente, tras la menopausia. Esto se debe fundamentalmente a dos razones: por un lado el pico de densidad ósea máxima alcanzada en la cuarta década de la vida es menor al de los hombres, y la influencia hormonal de esta patología sufre el declive máximo en la menopausia.

 

¿A quién afecta la osteoporosis?

La osteoporosis es la enfermedad ósea más frecuente. Produce cada año más de 1,3 millones de fracturas de vértebras, cadera y muñeca en el mundo. Y dichas fracturas aumentan el riesgo de otras sucesivas, a razón de cuatro veces más riesgo tras una primera fractura vertebral y dos veces más para la fractura de cadera. En Estados Unidos, aproximadamente el 55% de las personas de más de 50 años tienen un riesgo elevado de padecer osteoporosis. En España afecta a cerca de tres millones de personas. Esto supone una prevalencia de alrededor del 26%.

El riesgo de fracturas aumenta de manera exponencial con la edad, lo que supone un importante problema de salud en los ancianos. Por tanto, las fracturas y la edad son sus principales factores de riesgo. Cuidar nuestros huesos durante toda la vida es vital para poder prevenir esta patología.

 

Causas

A lo largo de la vida, a medida que se destruye el hueso, se va formando hueso nuevo, manteniendo un equilibrio. Este proceso se denomina remodelado óseo. A partir de la tercera década, el proceso de remodelado cambia, y la formación de hueso nuevo se hace más lenta, por lo que se produce de manera natural una disminución de la masa del hueso. Cuando esta pérdida de masa ósea se hace más severa se produce osteoporosis.

Existen varias causas de la osteoporosis, o mejor dicho, varios factores que favorecen su aparición:

 

  • Envejecimiento: la edad avanzada, por sí misma, produce una disminución en la cantidad del hueso, por lo que cualquier persona puede padecerla. El riesgo es mayor a partir de los 50 años.
  • Peso: un IMC menor de 19 aumenta el riesgo de osteoporosis, puesto que tiene una relación directa con la densidad ósea.
  • Factores genéticos: existen genes relacionados con el desarrollo de la masa ósea, por lo que la incidencia de la enfermedad es mayor en aquellas personas cuyos familiares directos tienen historia previa de fracturas (padres o abuelos).
  • Dieta pobre en calcio: el calcio es un alimento fundamental en la formación del hueso. Se encuentra sobre todo en la leche y derivados lácteos como quesos, yogures, etcétera, y también en otros alimentos como pescado azul y frutos secos.
  • Sexo femenino: las mujeres tienen un riesgo cuatro veces mayor que los hombres de desarrollar osteoporosis, especialmente tras la menopausia. Esto es debido a la reducción del número de estrógenos (hormonas femeninas que intervienen en la formación de masa ósea) en esta etapa, que favorece una disminución en el remodelado del hueso. Existe más probabilidad de padecer osteoporosis si la menopausia se produce antes de los 40 años (menopausia precoz), debido por ejemplo a la extirpación quirúrgica de ambos ovarios, o cuando falta la menstruación (llamado amenorrea) en deportistas, o en casos de anorexia nerviosa por pérdida importante de peso. Además, las mujeres tienen una mayor esperanza de vida que los hombres y, en general, su cantidad de masa ósea es menor (especialmente en mujeres excesivamente delgadas).
  • Raza: más frecuente en caucásicos y asiáticos.
  • Algunas patologías: hay enfermedades que pueden desencadenar osteoporosis, como el hipertiroidismo o el Síndrome de Cushing.
  • Inmovilización prolongada: ya sea por enfermedad o por un estilo de vida sedentario. El ejercicio es uno de los estímulos para la formación del hueso.
  • Algunos medicamentos: por ejemplo el uso prolongado de esteroides, corticoides, antiepilépticos o fármacos para el tiroides.
  • El exceso de tabaco, alcohol o café.

 

Síntomas

La osteoporosis suele cursar de manera asintomática hasta que se produce una fractura. Son denominadas ‘fracturas por fragilidad’. Es un error común atribuir el dolor de extremidades, lumbar o de alguna articulación a la osteoporosis. La osteoporosis no duele.

Las más frecuentes son las fracturas de las vértebras, y una gran mayoría son asintomáticas y se diagnostican de manera accidental por una radiografía, u otra prueba de imagen que se solicita por otro motivo. Cuando presentan síntomas, suelen cursar con dolor agudo o crónico (duración de más de seis meses), deformidades en la columna (cifosis progresiva o, como se conoce popularmente, chepa o joroba) (dibujo de persona anciana con joroba) y disminución de la talla. Se localizan sobre todo en la mitad inferior de la columna dorsal y en la mitad superior de la columna lumbar.

Las fracturas de cadera (dibujo de cadera) son también muy prevalentes y afectan al 15% de las mujeres y al 5% de los hombres de más de 80 años. Generalmente son consecuencia de una caída, y cursan con dolor agudo e incapacidad para movilizar la extremidad afectada. A menudo el tratamiento de este tipo de fracturas es quirúrgico, por lo que es una causa frecuente de ingreso hospitalario en personas ancianas.

Existen, por lo tanto, las siguientes formas de comienzo o síntomas que pueden indicar la presencia de osteoporosis:

Detección en personas asintomáticas y sin historia de fracturas previas que presentan múltiples factores de riesgo (pérdida de la menstruación antes de los 40 años, o tras cirugía de extirpación de los ovarios, historia familiar de osteoporosis o fracturas, dieta inadecuada pobre en calcio, estilo de vida sedentario, abuso de alcohol o tabaco, o tratamiento prolongado con determinados fármacos).

Presentar fracturas de repetición de huesos largos (húmero, fémur o radio a nivel de la muñeca) de manera espontánea, o ante mínimos golpes o caídas.

Padecer fracturas vertebrales por un pequeño movimiento (toser, estornudar o agacharse), o incluso sin relación con ningún desencadenante.

Como consecuencia de fracturas vertebrales repetidas se puede producir, sobre todo en edades más avanzadas, una mengua de la talla o aparición de joroba (por disminución de la altura de los cuerpos de las vértebras).

 

Prevención

Existen una serie de recomendaciones que pueden evitar o retrasar la aparición de la osteoporosis y disminuir el riesgo de que se produzcan fracturas. Estas son las medidas de prevención de la osteoporosis más efectivas:

  • Nutrición adecuada: es necesario tomar alimentos que contengan calcio y vitamina D, como la leche y derivados lácteos. En ancianos, en los que el aporte dietético suele ser ineficaz, y además salen poco a la calle, se recomienda su administración en forma de suplementos. Evitar el consumo excesivo de tabaco o alcohol.
  • Ejercicio físico: es importante mantener una vida activa, evitando en la medida de lo posible la inmovilización. Una actividad física razonable, adaptada a la edad y características de la persona, incrementa la coordinación y potencia los músculos y el equilibrio. Conviene caminar diariamente (al menos 20 minutos al día), realizar ejercicios suaves como montar en bicicleta, nadar o subir escaleras.
  • Prevenir caídas: algunos trucosque pueden disminuir el riesgo de caídas son: utilizar un calzado adecuado y que sea cómodo, solucionar los problemas de vista (especialmente en personas ancianas), iluminar bien las diferentes estancias de la casa, evitar obstáculos (determinados muebles, alfombras…), utilizar medidas de apoyo para entrar en la bañera…
  • Realizar una densitometría de forma periódica: con frecuencia no inferior a dos años, sobre todo en mujeres con factores de riesgo (tras la menopausia, mayores de 50 años, con antecedentes familiares, o aquellos pacientes que toman corticoides de forma crónica).
  • Existen protectores de cadera, de nylon reforzado, con forma de caparazón. Se sujetan al cuerpo mediante un soporte elástico (ropa interior adecuada). En caso de caída dispersan las fuerzas que se producen sobre la zona de la pelvis, disminuyendo así el riesgo de fracturas. Están indicados sobre todo en ancianos.