Oportunidades de participar, conocer, decidir.

Cada profesional del equipo de salud informa a los padres todo lo que le compete a su rol. Sin embargo, es fundamental que el equipo acuerde quién será el responsable de brindar la información diaria, las novedades y los resultados de los estudios complementarios. Así se organizará la información y se logrará una continuidad entre los mensajes.

Es importante cumplir los horarios de los informes médicos; pero a la vez, es bueno encontrar enfermeros profesionales capaces de disipar las dudas, de informar sobre los cuidados y de hacer partícipes de los mismos a los padres.

He aquí las diversas oportunidades que nos ofrece la espera y el recibimiento de un bebé prematuro.

 

Cuando se interna una embarazada con amenaza de parto prematuro.

  • Los profesionales de salud (médicos y enfermeros) responsables del cuidado de la mujer embarazada dan a conocer los cuidados para la prevención y las implicancias de un parto prematuro.
  • Si la institución donde se interna la embarazada no cuenta con una “Neo” (Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales o UCIN), se coordinará el traslado y se les explicará a los padres que no hay mejor transporte para un prematuro que el vientre materno.
  • Si la institución donde se interna la embarazada hay una UCIN con experiencia en la atención del recién nacido prematuro, conviene que los enfermeros de Neonatología visiten a la madre para establecer lazos de confianza, responder a sus inquietudes y adelantarle algunas pautas sobre la probable internación del bebé.
  • Anticipar la condición de ingreso sin horarios para los padres del recién nacido y otras estrategias que puedan dar a la familia la pauta de que estarán cercanos al niño durante la internación.
  • Si existe una residencia para madres, tranquilizará mucho a todos saber que ella podrá seguir acompañando a su bebé desde muy cerca.

 

En el momento de recibir a un recién nacido prematuro.

  • Facilitar el acompañamiento por una persona de su confianza durante el trabajo de parto y parto. Sin hacer diferencias entre cesárea o parto vaginal, y sin importar las semanas de embarazo.
  • Presentarse, ofrecer contención a la madre y al acompañante, informar sobre los procedimientos a realizar y permitir, en la medida de lo posible, el 
contacto cercano del bebé con la madre al nacimiento.
  • Una vez evaluado y estabilizado el bebé en la incubadora y antes de dirigirse a la Neo, acercarla a sala de partos donde se encuentra la madre. Informarle sobre el estado general de su hijo y permitir el contacto, al menos visual o auditivo.

 

En el momento de la admisión del bebé

  • No retrasar el ingreso de los padres. Ambos deben tener permitido el ingreso inmediatamente al finalizar la admisión. Esto disminuye el estrés y la 
ansiedad de los padres.
  • Es oportuno contar a la familia cómo encontrarán al recién nacido, hablar de la incubadora, de la administración de oxígeno, el monitor, la sonda y lo que se considere necesario para que los padres visualicen la situación antes de encontrarla. Asimismo, presentar al equipo de salud, conformado por médicos, enfermeros y especialistas varios, será crucial para que se establezca una “alianza” que debe sostenerse con la mejor sintonía durante largo tiempo.
  • Si el bebé es trasladado desde otra institución, el acompañante o familiar responsable recibirá los informes y acompañará al bebé hasta la llegada de los padres.
  • Acompañar y contener a la familia ante el primer ingreso a la UCIN (o la Neo, como solemos llamarle), que puede ser perturbador y estresante.
  • Darle la bienvenida a la familia, llamar al bebé por su nombre y resumir en pocas palabras su estado general
  • Dar tiempo a la familia para hacer preguntas y expresar sus emociones.
  • Despejar las dudas con respecto a los diagnósticos iniciales dados por el médico, ya que éstas pueden aparecer de manera tardía. Es importante mostrar a la familia que detrás de todos los aparatos se encuentra un equipo de salud que necesita de la familia para cuidar integralmente al recién nacido.
  • Ofrecer un primer contacto, estimular el vínculo, enseñar la manera de tocar al recién nacido, evaluar la respuesta del bebé y transmitirla a los padres.
  • Explicar la importancia del lavado de manos, de hablar en voz baja, de mantener la luz tenue y de respetar a los otros pacientes y familiares.
  • Favorecer la lactancia precoz, enfatizar la importancia para el recién nacido prematuro y ofrecer pautas iniciales. En caso de que la madre se encuentre en su habitación asegurarse que reciba la información y el apoyo para comenzar con la estimulación.

 

Durante la internación

  • Reconocer el papel vital que desempeña la familia en la sala de cuidados intensivos. Eliminar el prejuicio de sentirlos como controladores o auditores, para pasar a considerarlos como colaboradores y socios del equipo de salud en el cuidado.
  • Informar diariamente a la familia sobre el estado del bebé, así como los cuidados y tratamientos que recibe, atender las inquietudes y responder sus preguntas. Destacar sus momentos de tranquilidad, sus reacciones diferenciadas ante estímulos como la voz o el contacto con sus padres, el llanto como forma de expresión, son modos que reconozcan al bebé como tal más allá de que, transitoriamente, sea un “paciente” neonato.
  • Permitirse la incertidumbre si ésta existe. En mejor decir “no lo sabemos aún”, “estamos buscando la causa” que dar respuestas sin certezas.
  • Ponerlo cuanto antes en contacto piel a piel con el familiar más cercano presente, paulatinamente y en compañía de un profesional.
  • Favorecer la presencia constante de ambos padres o de, al menos, un familiar, dándoles a conocer los beneficios de hacerlo: facilita el apego, ofrece una base para el desarrollo psico-emocional del niño, provee experiencias sensoriales apropiadas, favorece el sueño y el descanso, reduce el dolor físico y el estrés. Conocer no sólo a los padres sino también a la familia que los sostiene. En caso de que la familia ampliada esté ausente, estimular el contacto con un entramado social de familias que se encuentren en circunstancias semejantes.
  • Informar sobre cada monitor, sus valores normales y el significado de las alarmas. Dar a conocer y ofrecer seguridad sobre el modo en que los profesionales integran los datos del monitor con los signos que manifiesta el recién nacido.
  • Informar a los padres sobre las interconsultas del especialista que evaluó a su hijo (cardiólogo, oftalmólogo, fonoaudiólogo, etc.) y cuándo se conocerán los resultados. Esta acción sencilla ayuda a reducir la ansiedad.
  • Informar a los padres sobre el riesgo de retinopatía del prematuro, las causas, los cuidados actuales y el seguimiento que requerirá el paciente.

 

En la Sala de Cuidados Intermedios

  • La estabilidad y mejoría del recién nacido prematuro permite estimular una participación más activa de los padres en los cuidados del recién nacido: cuidados de higiene, alimentación, contención, cuidados posturales y estimulación de los sentidos, entre otros. La participación reduce los niveles de ansiedad de las madres y otorga confianza, al mismo tiempo que favorece el vínculo. Este es un lazo fundamental en la vida del niño y de la familia, para que entre otras cosas, ella pueda continuar participando de las decisiones y los cuidados, al alta y en el seguimiento.
  • Ofrecer a ambos padres la entrada a la Unidad. En la actualidad, los roles del padre y la madre ya no son los tradicionales; cambian según las circunstancias y muchas veces se comparten. Es mejor no delegar toda la responsabilidad de cuidado en la madre, sino estimular la interacción, el vínculo con el padre y con el entorno familiar.
  • Ofrecer apoyo y acompañamiento a la familia durante los cuidados hasta que adquieran las habilidades necesarias para realizarlos. Supervisar siempre los cuidados realizados por los familiares.

 

Pre-alta, alta y seguimiento

  • Sostener y fomentar el rol de la familia como cuidador primario. En esta instancia el personal de enfermería pasará únicamente a colaborar y supervisar, a fin de que alcancen la autonomía y la confianza en sus cuidados, con la capacidad de decidir qué necesita su hijo y ofrecerlo en forma adecuada.
  • El alta será planificada por los profesionales de salud en conjunto con la familia.
  • Evaluar detenidamente las condiciones del paciente y de sus familias. Cerciorarse de la seguridad de los cuidados, del conocimiento de los signos de alarma y de la capacidad básica para responder ante situaciones complejas.
  • Cerciorarse de que ambos padres hayan recibido el curso de Reanimación Cardio-Pulmonar (RCP) para padres. Si no se imparte en la misma institución, coordinar una cita urgente.
  • Informar sobre la importancia de continuar con el lavado de manos y de respetar las condiciones para la salida, el contacto con personas, los cuidados cotidianos, el sostenimiento de la lactancia, la administración de medicación según indicación, el cuidado para el sueño seguro y las acciones para evitar lesiones no intencionales.
  • Coordinar el contacto con el consultorio de seguimiento y confirmar la fecha de la primera consulta. El profesional involucrado en el seguimiento controla el desarrollo y crecimiento, trabaja sobre los problemas relaciona- dos con la prematurez, da orientaciones precisas para la crianza y estimula el desarrollo de las potencialidades.

 

EN SÍNTESIS

Los pasos de una comunicación efectiva

1  Establecer una relación: incluye el saludo, presentarse, identificar al otro (madre, padre), mostrar interés en lo que les está sucediendo

2  Abrir la discusión: es importante realizar un pregunta abierta y dejar que los padres “cuenten que saben de su hijo” intentado no interrumpir la exposición.

3  Recolectar información: se puede realizar un resumen de lo hablado hasta el momento, con las correcciones necesarias (si las hubiese)

4  Comprender la perspectiva de los padres: Intentar conocer creencias, preocupaciones y expectativas con respecto a la enfermedad y el tratamiento.

5  Compartir la información: Explique con palabras sencillas (no con terminología científica) lo que desea transmitir. Es importante asegurarse de la comprensión de los padres acerca del problema y su deseo de mayor información.

6  Describir cuáles son los pasos que seguirán. Destacar en qué aspectos se necesita y es valiosa la colaboración de la familia.

7  Dar un cierre: Preguntar si quedaron dudas y aclararlas. Intente confirmar una buena comprensión de lo hablado en la entrevista. Para este punto se podría repreguntar “¿Quiere hacerme un resumen de lo que hablamos hasta ahora? Quisiera quedarme tranquilo que le transmití bien lo que quería decirle”.

 

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